Un nuevo estudio publicado en abril de 2026 y recogido por ScienceDaily revela que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) tiene un efecto protector sobre el cerebro, y su mecanismo más sorprendente actúa a través del intestino. Tras dos años de seguimiento, los participantes que lo consumían a diario mostraron un rendimiento cognitivo significativamente mejor que quienes usaban aceite de oliva refinado.
En profundidad
Los investigadores observaron que los consumidores habituales de AOVE tenían una microbiota intestinal mucho más diversa y equilibrada. Bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium proliferaban en mayor medida, lo que se asocia directamente con menor inflamación sistémica y mayor producción de neurotransmisores como la serotonina.
El eje intestino-cerebro es una de las vías de comunicación más fascinantes del cuerpo humano. El nervio vago actúa como autopista bidireccional: lo que ocurre en el intestino repercute en el cerebro y viceversa. El AOVE, rico en polifenoles como el oleocantal, actúa como antiinflamatorio natural que cuida ambos extremos de esta conexión.
Desde la perspectiva de Surefit, estos hallazgos refuerzan la importancia de una alimentación mediterránea personalizada. Incorporar el aceite de oliva virgen extra como grasa principal —y no sustituirlo por versiones refinadas— puede marcar una diferencia real en la salud cognitiva a largo plazo. La IA de Surefit incluye este factor al generar planes nutricionales adaptados a cada usuario.
Aplicación práctica
Los expertos del estudio recomiendan entre 20 y 30 ml de AOVE al día como parte de una dieta variada y equilibrada. Combinado con ejercicio regular y control del estrés —otras variables que Surefit monitoriza—, su efecto es aún más pronunciado.
